Ballotage: ¿A quien voto?

Si hay algo seguro en este país, es que nadie sabe a quien votar, y cuando lo saben, están seguros de que tarde o temprano se van a arrepentir de haberlo hecho.

¿Cómo decidir a quien votar? mi consejo: votar por la cara del candidato.

Si, ya se que suena estúpido. Pero analicémoslo bien:

No hay nada mejor que una primera impresión, y en el caso de algunos políticos, una segunda o tercera puede ser necesaria. En todo caso, una observación detenida de los rasgos y gestos de los candidatos nos va a dar la pauta de que tipo de personalidad tiene, y por que razón no deberíamos manchar nuestra conciencia otorgándole un voto.

Por ejemplo, nadie puede negar la cara de garca que tiene Macri, segundas o terceras apreciaciones sobre su rostro nos convencen de que efectivamente es mas garca de lo que uno había llegado a pensar en un primer momento.

En el caso de Filmus, es un poco mas complicado. A diferencia de De la Rua, que tenia cara de idiota y actuó como un perfecto imbécil, Filmus sería una peligrosa mezcla muy común en la política, del candidato que tiene cara de pelotudo pero la usa como pantalla para ser tremendo garca, o sea, un Macri disfrazado de un De la Rua.

Telerman, por citar otra situación, tiene cara de fiestero. Todo el mundo sabe que un fiestero siempre trae un garca en su interior, o de ultima se convierte en un pelotudo por inoperancia política, ya que “todo le chupa demasiado un huevo” como para ocuparse de sus obligaciones (lo mismo podría aplicarse a Ibarra, pero menos afrancesado)

Los casos más innegables se dan con los presidentes.

El innombrable que solía tener patillas mostraba orgullosamente su cara de bruto, animal y totalmente carente de cualquier tipo de cultura en cualquier área existente, excepto la de vil ladrón, y se encargó el mismo de demostrarnos que no en vano nació con esa cara de mono retrasado.

Ahora bien, análisis más detallados de sus reacciones, por ejemplo, cuando se le pregunta algo que le da por las pelotas, revelan hijaputez, una verdadera maldad que lleva a mucha gente a tocarse un huevo ante la sola pronunciación de su apellido. (yo en ningún momento lo nombré porque no quiero que me caiga un rayo en la cabeza)

Dejemos de lado a el Carlo Méndez para hablar de nuestro actual presidente: Néstor Kirchner, o Kishner o Kischner (ya empezamos mal si ni siquiera se como se escribe el apellido del candidato)

La cara de pelotudo es evidente, pero supo demostrar lo contrario, y también está el asunto de los ojos: no se sabe si mira para la izquierda pero piensa en la derecha, si con un ojo mira que le queda por robar en el país y con el otro vigila la plata que se llevó de Santa Cruz como “medida preventiva” y que TODAVÍA NO TRAJO en su mayoría, o si mira al presente y al futuro pero se olvida de su pasado. En todo caso a mi siempre me pareció un lagarto y si algo nos enseñó V invasión extraterrestre es que no se puede confiar en reptiles con ambiciones políticas.

En conclusión, hasta que la política no deje de ser un semillero de ladrones y traidores a la patria, es poco probable que logremos ver una cara confiable a la cual depositarle nuestra confianza y esperanza de que un país mejor puede ser posible.